martes, 2 de junio de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
1° DE MAYO. Feliz Dia a TODXS lxs trabajadorxs!!!
Ciudad de Córdoba, 1° de Mayo de 2015.
En
esta fecha tan significativa para todxs lxs trabajadorxs, desde la Red
por el Reconocimiento del Trabajo Sexual hacemos
llegar su saludo fraterno a todas las personas cis y trans que ejercen el trabajo
sexual autónomo, y alentamos a proseguir la lucha colectiva por el
reconocimiento social y legal de esa actividad laboral, así como la
defensa y promoción de los derechos humanos y laborales de las
personas que han optado por ese trabajo como su fuente de sustento.
En ese marco, desde esta Red insistimos en diferenciar la actividad
lícita del trabajo sexual autónomo del delito de la trata de
personas y de toda expresión de explotación sexual, luchando contra cualquier modalidad de violencia de género, pero también contra aquellas
posturas abolicionistas que pretenden imponer autoritariamente -como
si fueran las únicas miradas legítimas- una determinada definición
de la relación entre sexo y trabajo y un particular criterio de
definición de la dignidad femenina.
Respecto del trabajo sexual
autónomo, lo que debería abolirse es su estigmatización y su
criminalización –cuestiones lamentablemente en ascenso, dicho sea
de paso, en Córdoba y en otras provincias de nuestro país,
expresadas en la arbitrariedad de los Códigos de Faltas y Contravencionales
vigentes y en la acción discrecional de lo “guardianes del orden
y la moral pública”-.
Por todo esto, redoblamos nuestro compromiso de luchar por el reconocimiento del trabajo
sexual autónomo y por los derechos de las personas que lo ejercen
convencidxs que significa, en definitiva, luchar por el respeto a la
autodeterminación de las personas en lo que respecta a sus maneras
de definir su cuerpo, su trabajo y la relación entre ambos.
TRABAJO SEXUAL ES TRABAJO!!
BASTA DE CRIMINALIZACIÓN!!
POR UNA LEY DE TRABAJO SEXUAL AUTÓNOMO!!
miércoles, 14 de enero de 2015
Frederic Engels y las leyes contra la prostitución - Carta a Augusto Bebel de 1892
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| Friedrich Engels |
A mi parecer, hay que tener en cuenta sobre este asunto antes que nada el interés de las chicas como víctimas del orden social actual, y se debe buscar de preservarlas tanto como sea posible de la miseria – cómo mínimo no conducirlas a la miseria a través de las leyes y puteríos policiales, como es el caso en todas partes en el continente. Se ha intentado hacerlo acá en algunas ciudades de guarnición, donde se ha introducido el control y y los exámenes médicos, pero no ha durado; lo único que los puritanos sociales han hecho bien a sido agitar contra eso.
Los exámenes médicos obligatorios no sirven absolutamente para nada. En cada lugar donde se los ha introducido, la sífiles y la gonorrea han aumentado. Estoy convencido que los instrumentos de los médicos de la policía son muy eficaces para transmitir enfermedades venéreas, porque no se toman si quiera el tiempo ni la molestia de desinfectarlos. Las chicas tienen que poder acceder a cursos gratuitos sobre enfermedades venéreas, así por lo menos la mayoría de ellas aprenderán a cuidarse a sí mismas. Blaschko nos ha enviado una exposición sobre el control médico donde se ve obligado a reconocer que eso no sirve absolutamente para nada; si fuera coherente consigo mismo, debería sacar la conclusión de que hay que legalizar totalmente la prostitución y proteger a las chicas contra la explotación, pero eso parece completamente utópico en Alemania. […] -
Frederic Engels, carta a Augusto Bebel, 22 de diciembre de 1892 traducida de la versión francesa disponible en http://www.icl-fi.org/francais/lebol/210/engels.html
Traductorx: Florencia Zacco Nievas
jueves, 11 de diciembre de 2014
viernes, 3 de octubre de 2014
Ante el “nuevo” Codigo Contravencional en Salta, Argentina.
2 de Octubre de 2014
Desde AMMAR Córdoba y la Red x el Reconocimiento del Trabajo Sexual hacemos publico nuestro repudio a la modificación del Código Contravencional de la provincia de Salta que penaliza la oferta y la demanda de servicios sexuales en la calle.
Esta medida genera violencia, vulnerabilidad, estigma y discriminación en un grupo de personas que necesita derechos y no abuso.
La experiencia mundial indica que llevar a mayor clandestinidad el trabajo sexual no es el camino para resolver las cotidianas violaciones a los derechos humanos y la violencia institucional contra personas que ejercen el trabajo sexual, sobre todo en la via publica.
El llamado 'modelo sueco' de criminalizacion de clientes ha demostrado que la consecuencia de la medida es que el ejercicio pasa de la via publica a otras formas de ofrecimiento, que permite la explotacion de personas que antes ejercian el trabajo sexual de manera autonoma e independiente, y que quienes se arriesgan a ofrecer sus servicios en la calle quedan expuestas al abuso policial y de clientes atraídos por la nueva ilegalidad.
Esta medida deja cónforme a una clase social que prefiere 'NO VER' que existe el trabajo sexual y no le interesa dejar a estas personas expuestas al manejo de una Policia de muy dudosa etica.
Vemos con preocupación el atentado que medidas como estas significan para la fuente laboral de las mujeres, travestis, transexuales y varones que ofrecen voluntariamente servicios sexuales, quienes ya vienen sufriendo la aplicación del Codigo Contravencional de manera arbitraria.
Es necesario un marco legal complejo y completo que proteja los derechos de quienes ejercen el trabajo sexual. El unico marco posible es un marco laboral, nunca uno represivo.
Acompañamos el reclamo de Ammar Salta y las protestas de ATA Salta para poner freno a esta reforma en el Senado provincial y repudiamos la represión policial sufrida ayer en la puerta de la Legislatura.
A pocos días de que Salta sea sede del XXIX Encuentro Nacional de Mujeres estas medidas represivas son un nuevo triunfo del fundamentalismo religioso y la derecha represiva sobre el derecho básico de mujeres y travestis a decidir sobre su propia vida, mas cuando estamos hablando de una actividad q no es un delito.
Exigimos la inconstitucionalidad de la medida y la Derogación inmediata de una ley que violenta a las personas que ejercen una actividad licita.
Trabajo Sexual no es delito.
Trabajo Sexual no es igual a Trata de Personas.
AMMAR Córdoba
Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual
martes, 3 de junio de 2014
Semana de lxs Trabajadorxs Sexuales 2014 ▥▥▥
actividades realizadas por la Red Por el Reconocimiento del Trabajo Sexual (RRTS) y Ammar Cordoba en el marco de un nuevo aniversario del nacimiento del Movimiento de Derechos de lxs Trabajadorxs Sexuales
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viernes, 23 de mayo de 2014
Silvia Federici * sobre trabajo sexual, estigma y feminismo
compartimos un fragmento de la entrevista realidad en el marco del 6º Festival Subversivo en Zagreb, Croacia en el año 2013.
Extraído de: http://feminismeetputerie.wordpress.com/2014/03/15/question-ok-2/
Extraído de: http://feminismeetputerie.wordpress.com/2014/03/15/question-ok-2/
Traducción de Cesar Tisocco (Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual - Argentina)
(Pregunta) Bueno, la institucionalización de la prostitución. Algo que la constitución europea permite. No vemos mujeres prendidas fuego como en Bangladesh, pero sí vemos burdeles en la frontera de Austria y de República Checa y pienso que es una lucha muy importante en conformidad con la prostitución institucionalizada...
Silvia Federici: Pienso que hay una continuidad con los años 80´ y el proceso de globalización y, de alguna forma, su fase inicial, el período del desarrollo de las relaciones capitalistas. Los que leyeron Calibán y la bruja sabrán que hablo de la masificación de la prostitución. Una de las principales consecuencias de la expropiación de la tierra fue sin duda la masificación de la prostitución. Al mismo tiempo que la prostitución había sido aceptada en la Edad Media, fue criminalizada y no obstante, por supuesto, fue uno de los caminos a los que recurrieron las mujeres para, básicamente, acceder a las tierras comunales. Vemos los mismos procesos en la actualidad. Es más, ha habido una masificación de la prostitución como trabajo sexual alrededor del mundo.
Pienso
que hasta cierto punto pero pienso que de forma
limitada, el aumento de la cantidad de mujeres que se están volcando
al trabajo sexual ha tenido que ver con el movimiento feminista. Este
contribuyó a socavar el estigma moral del trabajo sexual. Pienso que
el movimiento de mujeres también les dio poder, por ejemplo, a las
prostitutas para representarse a sí mismas como trabajadoras
sexuales.
No
es una coincidencia que cuando comenzaba el movimiento feminista,
comenzaba el movimiento de las trabajadoras sexuales en Europa, por
ejemplo. Con el estigma, las feministas también atacaron la
hipocresía: la madre santa, esa visión de la mujer, la
completamente sacrificada y la prostituta, esa mujer que ejerce el
trabajo sexual pero por dinero.
Y le
pagan, entonces está violando la primera regla: que la mujer trabaja
a cambio de nada. Y tenemos la separación de la "mujer mala"
de la "mujer buena". El movimiento de mujeres realmente
desafió esa separación y de esa manera les dio poder a las
trabajadoras sexuales para movilizarse.
Por
consiguiente, aumentó la cantidad de trabajadoras sexuales... Hay
muchas mujeres: estudiantes, también amas de casa, que yo conozco,
en Estados Unidos, que se dedican al trabajo sexual como complemento
de los trabajos en los que no ganan lo suficiente, o para pagar su
educación. Conozco muchos, muchos casos de mujeres que hacen eso. Y
más ahora que existe el trabajo sexual electrónico, se puede
realmente hacerlo desde tu habitación; por ejemplo, sexo
interactivo. No sé si ustedes tienen este tipo de trabajo sexual.
Pero el sexo telefónico, el sexo interactivo, son formas en que el
trabajo sexual se puede integrar a sus rutinas, mientras cocinan.
Pero mucho del aumento de trabajadoras sexuales tiene que ver con las
condiciones de vida. Al fin y al cabo, el trabajo sexual es más
rentable que trabajar de mucama. Muchas mujeres, he investigado sobre
mujeres inmigrantes que migraron como mucamas, enfermeras y en muchos
casos después de uno o dos años, sí pueden optan por ejercer el
trabajo sexual porque pueden ganar más en mucho menos tiempo.
Pero
por supuesto que como en el seno del trabajo sexual se encuentra todo
tipo de coerción, de brutalidad, el negocio del sexo es uno de los
más violentos. Pero no es el más violento. Si trabajás en un Zona
Franca de Exportación tu vida está en mucho más peligro que si
trabajás en un burdel o en la calle.
Pienso
que hay un problema fundamental en el movimiento feminista. El
movimiento feminista está realmente dividido en lo que respecta al
trabajo sexual. Y no sé cómo es acá en Croacia, cómo es en los
Balcanes, pero sé que hay muchísimas discusiones con amigas
feministas, que suelen estar del otro lado, porque tengo algunas
amigas, algunas feministas, que no quieren ni escuchar del trabajo
sexual. Piensan que el sólo hablar de trabajo sexual es validar una
actividad contraria a los derechos de las mujeres, que es contraria
básicamente a la imagen transformadora de las mujeres.
Y
por otro lado, hay muchas otras feministas que ven al trabajo sexual
como un tipo de trabajo legítimo entre las opciones de las que
disponen las mujeres, y yo me posiciono en este segundo grupo. Pienso
que criticar particularmente a las mujeres que eligen el trabajo
sexual es una visión miope, porque deriva de un posición moralista,
dado que hay muchas otras formas de trabajo que también exponen a
las mujeres a las mismas situaciones peligrosas. Y quizás en algunos
casos incluso más. Y exponen a las mujeres a situaciones que
básicamente las ponen en una posición completamente subordinada, y
esa es una posición que las hace vulnerables a la violencia también.
Bueno,
voy a parar acá. Me gustaría escuchar, quizás, algunos comentarios
de ustedes sobre la cuestión.
(silencio)
(moderadora):
comentarios, por favor. No teman hablar de sexo.
(más
silencio)
* Silvia Federici (1942, Parma, Italia) es un escritora, profesora y activista feminista estadounidense situada en el movimiento autónomo o autonomismo dentro de la tradición marxista.
Es autora del conocido libro de 2004, Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria y en 2013 el libro Revolucion en Punto Cero. Trabajo Domestico, Reproducción y Luchas Feministas. Ambos diponibles gratis en http://www.traficantes.net/
jueves, 22 de mayo de 2014
Día del trabajador (sexual)
Por Julia Laite
Traducción de Cesar Tisocco (integrante Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual)
Suelo decir que investigar sobre prostitución me
hace más una historiadora del trabajo que una historiadora de la sexualidad. A
pesar de que las mujeres que vendían sexo en el pasado eran agrupadas en las
mismas categorías que los homosexuales y otras actividades percibidas como
desviaciones sexuales, ellas conectaban sus acciones no con su sexualidad sino
con su trabajo.
Trabajadores sexuales celebran y
protestan en el 10º día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras
Sexuales, 2011 (imagen: feministe.us)
También solían verse como grupo de trabajadoras. Contamos
con evidencia de identidades colectivas y asociaciones de trabajo entre
prostitutas en el siglo XIX: un ejemplo notable son las docenas de mujeres que
marcharon por las calles de Aldershot golpeando ollas y sartenes en protesta
por el cierre de burdeles. Para la década de los 50 del siglo XX, la organización
de algunas prostitutas en Londres equivalía a lo que la socióloga Rosalind
Wilkinson llamó “estatus gremial”. Esta investigación sociológica temprana
reveló los comienzos de lo que se convertiría en un poderoso movimiento por los derechos de las
trabajadoras sexuales. Para la década del
70, prostitutas en Francia, Estados
Unidos y Gran Bretaña (para nombrar solo algunos países) se estaban organizando y protestando por
protección y derechos laborales.
En el siglo XXI, muchas mujeres que venden sexo
eligen llamar a su actividad “trabajo sexual” y autodenominarse “trabajadoras
sexuales”. Esto puede tener significados diferentes para distintas mujeres.
Para algunas, reconoce su trabajo como algo normal, necesario y respetable.
Para otras, sirve para diferenciar su trabajo sexual de sus propias
sexualidades. Y otras lo usan para insistir en que el trabajo sexual debe ser
considerado como cualquier otro trabajo: un trabajo en el que pueden ser
explotadas o no explotadas, que pueden elegir o no elegir.
Como historiadora, uso los términos “trabajo
sexual” y “mujeres que vendían sexo” para evitar el anacronismo, pero reconozco
de forma explícita que para la mayoría de las mujeres que vendían sexo en el
pasado, la prostitución era un trabajo. Debe analizarse tanto como historia del
trabajo que historia de la sexualidad. De hecho, si quisiéramos pensar en la
prostitución en términos de historia de la sexualidad, deberíamos mirar más a
los hombres que la consumen que a las mujeres que la ejercen. Hasta el momento,
hay una ofensiva escasez de estudios históricos (o contemporáneos) sobre las
numerosas personas que participan en el sexo comercial.
Como historiadora y feminista, soy consciente de
las batallas que se generan en torno al término “trabajo sexual”. Algunas feministas insisten en usar
el término “mujer prostituida”,
implicando que ninguna mujer elegiría
vender sexo. De hecho, uno de los “hechos” que más escucho de estudiantes y
personas comunes cuando se enteran de mi investigación sobre prostitución como
un trabajo de las mujeres, es que “ninguna niña dice que quiere ser prostituta
cuando crezca”. Dejando de lado todos los argumentos en contra de esta
afirmación, tampoco ninguna niña dice que quiere limpiar baños cuando crezca.
El mundo, antes y ahora, está lleno de gente que no
han elegido sus trabajos. Las mujeres que vendían sexo en el pasado lo hacían
como reacción en contra de otras elecciones laborales mal pagas, arduas y
humillantes en las que eran explotadas y debido a la falta crucial de apoyo
social. Varios estudios de fines del siglo
XIX descubrieron que hasta la mitad de las mujeres que vendían sexo en Gran
Bretaña habían sido empleadas domésticas,
y que la mayoría había odiado tanto ese trabajo que lo habían dejado
voluntariamente. “¿Qué me van a dar si dejo esto: un trabajo en una lavandería
por dos libras a la semana, cuando puedo fácilmente ganar veinte?” le preguntó
una prostituta a una agente de policía en la década de 1920. “Prefiero morir
que volver al servicio doméstico”, le dijo otra a la periodista Mary Chesterton
en 1935.
La difícil verdad es que los testimonios históricos
de prostitutas, así como del presente, proveen amplia evidencia de que las
mujeres sí eligen el trabajo sexual en condiciones económicas precarias y
alternativas laborales terribles. Quizás debido a esto nos cuesta tanto
imaginar a la prostitución como un trabajo y tomar en serio las organizaciones
de trabajadoras sexuales. Requiere un reconocimiento de que el trabajo sexual
está profundamente conectado con la explotación de la economía capitalista de
la que todos somos parte. Como George Bernard Shaw escribió
en 1912, durante la campaña en contra de la explotación sexual comercial de
niñas o “trata de blancas”:
Los salarios de la prostitución
están cosidos en sus ojales y en sus blusas, pegados en sus cajas de fósforos y
en sus cajas de alfileres, rellenados en sus colchones, mezclados con la
pintura de sus paredes y atascados en sus canillas. El mismo barniz de su
tinaja y de su taza de té tiene el veneno de plomo que se le ofrece a la mujer
decente como recompensa por su trabajo honesto.
En todo caso, las palabras de Shaw suenan más
verdaderas hoy, a la luz de nuestra economía global cada vez más perversa,
donde el trabajo doméstico, agrícola e industrial barato y mal regulado son
vistos como cruciales para satisfacer las demandas crecientes de opulencia y
comodidad.
“Los sueldos de la
prostitución están cosidos en sus ojales’ (‘No Home Life for them’, The
Sweated Industries Exhibition, Richard Mudie-Smith, 1906 (Museum of London)
Por lo tanto, en este día internacional de los
trabajadores, sugiero que deberíamos pensar en cómo el trabajo sexual está
relacionado con los trabajos no remunerados o mal pagos que mujeres (y también
hombres, aunque en menor medida, pero no por eso menos importante) realizan
para sostener la economía capitalista mundial en condiciones de explotación. Y
en lugar de tratar de separar la prostitución del trabajo, deberíamos pensar en
cómo nuestra demanda de bienes y servicios lícitos está enredada con la
economía ilícita y sexual y en cómo somos cómplices en la mucho más extendida
explotación laboral.
Julia Laite es
profesora de historia británica moderna y de género en Birkbeck, University of
London. Está interesada en la historia de las mujeres, del género, la
sexualidad, el crimen, la migración y la prostitución. Su primer libro, Common Prostitutes and Ordinary
Citizens: Commercial Sex in London, 1885-1960 fue publicado por
Palgrave Macmillan en 2011. Actualmente está estudiando tráfico y migración de
mujeres a comienzos del siglo XX.
jueves, 10 de abril de 2014
Sobre la personería jurídica de Ammar
PUBLICADO EN http://comercioyjusticia.info/blog/opinion/sobre-la-personeria-juridica-de-ammar/
Inecip, como fundación sin fines de lucro e Instituto de Estudios, considera de vital importancia visibilizar la lucha y las opiniones de organizaciones que, como Ammar, se encuentran pugnando por el reconocimiento de derechos garantidos en la Constitución Nacional. Desde este espacio queremos difundir un comunicado que no sólo compete a Ammar sino también a todos aquellos que creemos en las transformaciones colectivas de la sociedad.
Por RRTS* - Exclusivo para Comercio y Justicia
Desde hace unos meses, en la Provincia se está debatiendo la personería jurídica de Ammar. Frente al rechazo a ese derecho, esta organización, junto a la Clínica Jurídica de Interés Público, interpusieron un amparo que fue resuelto de forma positiva en primera instancia, ordenándose que se reconozca la personería jurídica de la organización. Sin embargo, el Gobierno provincial apeló la resolución en un intento de dilatar un reconocimiento formal que creemos inevitable. Decimos formal, porque el accionar de Ammar preexiste y subsiste a decisiones como ésta, a pesar de que se insista en negar y trabar la lucha por el reconocimiento de las personas como sujetos de derechos, lo que incide de forma negativa en la vida diaria de las trabajadoras sexuales. Frente a esta situación, como Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual (RRTS) queremos señalar algunos aspectos que se juegan al rechazar la personaría jurídica de Ammar. Consideramos que la estrategia de dilación del Gobierno busca: - Invisibilizar la existencia de una organización de la sociedad que lleva años realizando un sinnúmero de tareas, como proyectos educativos, servicios vinculados con la salud, convenios con las principales universidades de la provincia y una guardería infantil. - Silenciar una voz del debate público, aquella que considera que el trabajo sexual debe ser reconocido como tal; una postura que reconoce décadas de activismo político y de desarrollo teórico. Como todo debate sobre un tema que articula diversos aspectos, coexisten distintas posturas, siendo Ammar una de las principales voces que tiene la peculiaridad de enunciarse en primera persona. Son las trabajadoras sexuales las que hablan sobre sus derechos, sus demandas y su posicionamiento político. - Imponer un concepto restrictivo del bien común. Detrás del desconocimiento de Ammar se juega qué tipo de construcción de lo común queremos, como sociedad, defender. Organizaciones como Ammar construyen otra idea del bien común, una idea incluyente, democratizadora, atenta a las demandas y necesidades reales de la ciudadanía. No un “bien común” abstracto, marcado por el prejuicio y por definiciones formales, sino jugado en el tejido de la vida colectiva, hecha de cuerpos, de necesidades y de posibilidades reales. En esa idea del bien común, la sexualidad—que incluye la reproducción, la vida familiar y tantas otras dimensiones— tiene una importancia central. Democratizar la sexualidad es dar un paso para una reconstrucción genuina del bien común. - Defender una postura antidemocrática. Éste es también un debate sobre cuán democráticos queremos que sean nuestros gobiernos. La sociedad civil, las ONG, los movimientos sociales son un componente imprescindible y una fuerza democratizadora. Así lo pone de manifiesto la historia de los derechos ciudadanos ya que, salvo excepciones, los derechos civiles, políticos, sociales y también los sexuales han sido el resultado de una sociedad movilizada presionando al Estado. Deslegitimar a Ammar es, también, pensar que una democracia se construye sin las voces plurales y disidentes que son, precisamente, las que corren constantemente los límites de lo político. Finalmente, pretender borrar a Ammar, silenciar voces de un debate crucial o negar el reconocimiento a una organización que lleva años de activismo es, sin dudas, un acto de fuerte autoritarismo. No hay que coincidir con lo que las organizaciones defiendan para apoyar su reconocimiento, simplemente se requiere de una mirada democrática que entienda que el derecho a expresarse, a demandar, a mostrar nuestra hipocresía como sociedad no puede ser cercenado.
*Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual.
viernes, 7 de marzo de 2014
Volante 8 de Marzo en Còrdoba, Argentina
Compartimos volante que serà repartido masivamente este 8 de marzo en la movilización organizada en la Ciudad de Córdoba.
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